Las nebulosas

Las nebulosas

En ellas nacen nuevos astros o albergan restos de estrellas muertas.

Las nebulosas son nubes gaseosas, compuestas principalmente por hidrógeno y helio, así como por otros elementos químicos en forma de polvo cósmico, dispersas entre las estrellas. Son muy importantes, ya que algunas nebulosas albergan restos de estrellas muertas. En cambio, otras son los lugares donde nacen nuevos astros.

Generalmente las nebulosas donde nacen estrellas suelen localizarse en los discos de galaxias espirales y en galaxias irregulares, pero no en galaxias elípticas, ya que éstas están ocupadas por estrellas muy viejas. Cuando en una galaxia hay muchas nebulosas en las que están sucediendo episodios de formación estelar intensa, se llama galaxia starburst.

En un principio la palabra nebulosa fue utilizada para denominar a cualquier objeto borroso o difuso. Más tarde, tras la invención del telescopio, se comprobó que muchas de estas nebulosas presentaban formas espirales o elípticas, que finalmente fueron identificadas como galaxias, pero había otras que no tenían formas definidas y parecían tener estrellas en su interior.

Existen tres tipos principales de nebulosas: de emisión, de reflexión y oscuras.

1. Las nebulosas de emisión son las más comunes. Se conocen también como regiones HII, que se pronuncia hache dos. A causa de la radiación ultravioleta emitida por las estrellas calientes que están en su interior, sus átomos están excitados o ionizados. Esto hace que las nebulosas brillen y tengan colores en las fotografías. Una de las nebulosas más luminosas es la de Orión, también conocida como M42, que está en la espada, debajo del cinturón. Estas nebulosas están asociadas tanto con estrellas en formación como con astros muertos.

Son muy importantes para el análisis de la composición química y las propiedades físicas de las galaxias en que se encuentran y de la propia nebulosa. Analizando su espectro y las líneas de emisión de los elementos químicos que tienen en su interior, se localiza la línea de emisión con más brillo y por ello la más importante. Se llama H-alfa y en el espectro se encuentra en la zona roja. Es por ello que es éste el color que predomina en las imágenes de este tipo de nebulosa. También se pueden detectar otras líneas de emisión, como helio, oxígeno, nitrógeno, etc.

Hay dos tipos de nebulosas de emisión:

A. Las asociadas a zonas de formación estelar. En ellas encontramos estrellas muy jóvenes y calientes, algunas de ellas masivas y otras en plena formación y también nubes moleculares. Ejemplos de este tipo de nebulosa son M16, también conocida como Nebulosa del Águila; la Nebulosa Trífida (M20), en la constelación de Sagitario; la de la Laguna (M8), también en Sagitario y NGC604, en la galaxia del Triángulo, la más grande conocida.

B. Las asociadas a estrellas moribundas o ya extintas. Son llamadas nebulosas planetarias y restos de supernova.

B.1. Las nebulosas planetarias son muy diferentes al resto de nebulosas. Mirando a través de un telescopio parecen pequeños planetas, por lo que llevan el nombre de nebulosas planetarias, pero en realidad no tienen nada que ver con los planetas ni con la formación de estrellas. Las nebulosas planetarias son envolturas de estrellas con poca masa que han sido expulsadas al espacio cuando han llegado al final de su vida. En el núcleo de la nebulosa se encuentra la estrella muerta: una enana blanca.

Ejemplos de nebulosas planetarias son la Nebulosa Dumbbell, Nebulosa de la manzana, o M27, en la constelación de Vulpécula, la primera que se descubrió; la Nebulosa Ojo de Gato, en la constelación del Dragón, y NGC2392, conocida como la Nebulosa Esquimal. También es muy conocida y fácil de ver con telescopios pequeños, la nebulosa Anular en la constelación de la Lira y la nebulosa de la Haltera en la Zorra, también conocida como Dumbbell o Nebulosa de la manzana.

B.2. Por otra parte, el resto o remanente de supernova es el resultado de una gigante explosión con la que ponen fin a su vida las estrellas masivas. Son caparazones de gas en expansión queB tienen su origen en estrellas masivas que han estallado. Sus restos son más débiles y menos simétricos que las nebulosas planetarias. Los remanentes de supernova se van volviendo irregulares a medida que van envejeciendo y acaban mostrándose como inmensos anillos, filamentos o arcos de gas.

Estos remanentes suelen ir asociados a emisiones radioeléctricas, como los rayos X. Es el caso del resto de supernova de la constelación de Vela, que contiene los restos dispersos de una estrella masiva que explotó hace 12000 años. En su interior está el Púlsar de Vela. Otro ejemplo es la Nebulosa del Cangrejo, en Tauro. La primera que la observaron astrónomos chinos y japoneses fue en el año 1054. En su centro tiene un púlsar nacido de la explosión.

2. Las nebulosas de reflexión, como su nombre indica, no tienen luz propia, sino que brillan gracias a la luz de estrellas cercanas. Están compuestas de hidrógeno y polvo, principalmente, además de oxígeno, carbono, hierro, etc. La nebulosa contiene minúsculos granos de polvo, y éstos reflejan sobre todo la luz azul, por eso las nebulosas de reflexión suelen ser de color azul. Una nebulosa de reflexión muy llamativa es IC2118, conocida como Nebulosa Cabeza de Bruja.

Algunas veces se combinan los dos tipos de nebulosas, de emisión y de reflexión, como pasa en la Nebulosa Trífida (M20) en Sagitario y M42 en Orión.

3. Las nebulosas oscuras también reciben el nombre de nebulosa de absorción o de inspiración. Son nubes muy densas de gas o polvo interestelar. Bloquean la luz de las estrellas de fondo y destacan con siluetas amorfas y oscuras. Es el caso de la nebulosa de la Cabeza de Caballo en Orión. Otras veces tienen forma de agujeros, como la nebulosa Saco de Carbón en la Cruz del Sur. Hay una gran cantidad de nebulosas oscuras que ocultan zonas ocupadas por estrellas recién nacidas.

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