Lo primero que debemos hacer la hora de pasearnos por las estrellas es orientarnos. Si usamos una carta del cielo, debemos saber dónde están el norte y el sur.
Da la impresión de que las estrellas están fijas, inmóviles en el cielo de la noche. Pero sólo con observarlas un par de horas nos damos cuenta de que no es así.
Para definir ubicaciones, en la Tierra empleamos la longitud y la latitud. Asimismo, dividimos los continentes en países. En astronomía hacemos algo parecido y también se divide el cielo en regiones, como si fueran países: son las constelaciones.
La cuenca de Aitken, en el polo sur de la Luna, de 2500 km de diámetro. No fue descubierto hasta que la sonda Clementine visitó la Luna en 1994. Los científicos utilizaron los datos de la Clementine para trazar un mapa de la superficie lunar. Fue entonces cuando descubrieron esta cuenca, una vasta depresión en la cara oculta de la Luna que mide más de 12 km de profundidad.