Contaminación lumínica

Contaminación lumínica

Se habla mucho de la contaminación atmosférica, de la contaminación del agua o del problema de las basuras en la tierra, pero lo que la mayoría de las personas desconocen es que la luz también produce contaminación.

Según la Ley 24/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera, la contaminación lumínica es “el resplandor luminoso nocturno o brillo producido por la difusión y reflexión de la luz en los gases, aerosoles y partículas en suspensión en la atmósfera, que altera las condiciones naturales de las horas nocturnas y dificultan las observaciones astronómicas de los objetos celestes, debiendo distinguirse el brillo natural, atribuible a la radiación de fuentes u objetos celestes y a la luminiscencia de las capas altas de la atmósfera, del resplandor luminoso debido a las fuentes de luz instaladas en el alumbrado exterior”.

Orión sin y con contaminación lumínica

La constelación de Orión sin y con contaminación lumínica

La contaminación lumínica es la que se produce por la luz innecesaria, inapropiada o excesiva proveniente del alumbrado artificial principalmente y que produce un gran impacto en la salud, en los ecosistemas y en la vida de los seres vivos en general, tanto animales como plantas. También influye en el clima. Altera la oscuridad natural de la noche, con lo cual aumenta el brillo del cielo por la luz que se refleja en el aire y de esta forma disminuye la visibilidad de los objetos celestes. El desperdicio de energía es tremendo, algo que es muy sencillo de solucionar simplemente iluminando de forma adecuada nuestras ciudades y evitando que la luz vaya directamente a la atmósfera. De esta forma emplearíamos solo la cantidad de luz que se necesita en el lugar que queremos iluminar y eliminando toda la luz que actualmente se emite de forma lateral o hacia arriba y que no es necesaria. Se ahorraría muchísimo dinero evitando todo ese sobreconsumo energético.

Efecto de la contaminación lumínica en los árboles de una ciudad

Efecto en los árboles

Hay distintos efectos negativos de la contaminación lumínica. A veces la luz es tan excesiva que deslumbra, otras veces se produce una aglomeración de luces continuadas. También encontramos luminarias en lugares donde no se necesitan o mal dirigidas. Esto origina un desperdicio de luz dirigida hacia la atmósfera en lugar de hacia los objetos que realmente necesitan iluminación. En muchas ocasiones vemos cómo la luz de una farola penetra por las ventanas de los edificios cercanos, dificultando el sueño de los que en él viven.

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